rotura ligamento lateral rodilla

Rotura ligamento lateral interno

Las lesiones de rodilla son un desafío común para los deportistas, y la rotura del ligamento lateral interno (LLI) es una de las lesiones más significativas. En este post vamos a intentar entrar en profundidad en esta lesión, su impacto sobre todo en jugadores de deportes multidireccionales y las modalidades de tratamiento que buscan restaurar la función y la estabilidad de la articulación.

El LLI se encuentra en la parte interna de la rodilla, en la región medial de la articulación. Se extiende desde la parte interna del fémur (hueso del muslo) hasta la parte interna de la tibia (hueso de la espinilla). Este ligamento tiene como función principal limitar los movimientos laterales excesivos de la rodilla. Actúa como una restricción contra las fuerzas que empujan la rodilla hacia adentro (valgo) y proporciona estabilidad durante actividades como caminar, correr y cambiar de dirección. Aunque es resistente, también tiene cierta elasticidad para permitir ciertos grados de movimiento. Sin embargo, cuando se somete a fuerzas excesivas, puede estirarse o romperse. A continuación, vamos a describir los principales mecanismos lesionales en los que se verá afectada esta estructura:

Impacto Lateral:

Uno de los mecanismos más comunes es el impacto directo en el lado externo de la rodilla. Esto puede ocurrir, por ejemplo, durante una colisión con otro jugador en el fútbol, un bloqueo en el baloncesto o una caída en la que la rodilla se golpea lateralmente.

Movimientos Bruscos de Giro:

Esta patología también puede ocurrir durante movimientos rápidos de giro, especialmente cuando el pie está fijo en el suelo y la rodilla se somete a una fuerza de torsión excesiva. Esto puede suceder en deportes que implican cambios de dirección repentinos, como el fútbol, el tenis o el baloncesto.

Hiperextensión de la Rodilla:

La hiperextensión de la rodilla, donde la pierna se estira más allá de su rango normal de movimiento, también puede ejercer tensión en el ligamento lateral interno. Este tipo de lesión puede ocurrir, por ejemplo, al aterrizar de manera incorrecta después de un salto.

Compresión y Valgo Forzado:

La combinación de compresión y valgo forzado (flexión de la rodilla hacia adentro) puede ser otro mecanismo lesional. Esto sucede cuando hay una carga aplicada al lado externo de la rodilla mientras la pierna está en posición de valgo, lo que puede estresar el ligamento lateral interno.

¿Cómo se rehabilita este ligamento?

En Madrid FisioTecar intentamos llevar a cabo un protocolo de actuación cuando tenemos un paciente con síntomas compatibles con esta lesión.

1. Evaluación Inicial:

Antes de iniciar cualquier programa de rehabilitación, es importante realizar una evaluación completa de la lesión. Esto puede incluir pruebas clínicas, estudios de imagen y la consideración de otros factores que puedan afectar el proceso de recuperación.

2. Control de la Inflamación:

En las primeras etapas, se puede aplicar el método R.I.C.E (Reposo, Hielo, Compresión, Elevación) para controlar la inflamación y reducir el dolor. El descanso y la elevación ayudan a minimizar la hinchazón, mientras que la aplicación de hielo puede reducir la inflamación y proporcionar alivio.

3. Movimiento Controlado y Fisioterapia:

Una vez que la fase inicial de control de la inflamación ha pasado, se inicia la rehabilitación con ejercicios de rango de movimiento controlado. La fisioterapia desempeña un papel fundamental en esta etapa, con enfoque en mejorar la movilidad de la rodilla y fortalecer los músculos circundantes.

4. Fortalecimiento Muscular:

Se desarrolla un programa de fortalecimiento progresivo para los músculos que rodean la rodilla, incluyendo los cuádriceps, los isquiotibiales, los músculos abductores y los estabilizadores de la cadera. El fortalecimiento de estos músculos ayuda a proporcionar soporte adicional a la rodilla y reduce la carga sobre el LLI.

5. Estabilidad Propioceptiva:

Los ejercicios de estabilidad propioceptiva son esenciales para mejorar la conciencia y el control de la articulación de la rodilla. Esto puede incluir ejercicios sobre superficies inestables para desafiar la capacidad de la rodilla para mantener el equilibrio.

6. Trabajo de Equilibrio y Coordinación:

Se incorporan ejercicios específicos para mejorar el equilibrio y la coordinación, ya que estos son aspectos importantes para prevenir futuras lesiones y mejorar la funcionalidad de la rodilla en actividades cotidianas y deportivas.

7. Entrenamiento Funcional:

A medida que la fuerza y la estabilidad mejoran, se integra el entrenamiento funcional que simula las demandas del deporte o de las actividades diarias. Esto puede incluir ejercicios de cambio de dirección, giros y movimientos específicos para el deporte.

8. Gradual Regreso a la Actividad Deportiva:

El regreso a la actividad deportiva se realiza de manera gradual, con supervisión continua de profesionales de la salud. Se realizan pruebas específicas para evaluar la estabilidad y la resistencia de la rodilla antes de permitir la participación completa en el deporte.

Es importante destacar que el proceso de rehabilitación puede variar según la gravedad de la lesión y las características individuales del paciente. El trabajo en colaboración con profesionales de la salud, como traumatólogos y médicos deportivos, es fundamental para garantizar una recuperación efectiva y segura.Principio del formulario

En resumen, la rotura del ligamento lateral interno de la rodilla es una lesión significativa que afecta a deportistas. En este articulo hemos abordado aspectos clave, desde la anatomía y los mecanismos de lesión hasta los tratamientos. La comprensión integral de esta lesión es esencial para profesionales de la salud, entrenadores y deportistas, ya que contribuye a la mejora de la prevención, el diagnóstico y el tratamiento, con el objetivo final de garantizar una recuperación completa y sostenible en el ámbito deportivo.

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