Estabilización escapular: la base para prevenir lesiones del manguito rotador

Estabilización escapular: la base para prevenir lesiones del manguito rotador

El hombro es una articulación extraordinaria. Permite lanzar, nadar, cargar, levantar o simplemente alcanzar un objeto en la estantería. Todo esto es posible porque es una de las estructuras más móviles del cuerpo humano. Sin embargo, esta misma movilidad implica una gran exigencia de estabilidad, coordinación y fuerza. Y ahí aparece un elemento clave: la escápula.

La escápula es la base donde se apoya y trabaja el manguito rotador. Cuando esta base es estable, el hombro funciona de forma eficiente y segura. Pero cuando se pierde esa estabilidad, el manguito rotador tiene que trabajar de más, el movimiento se vuelve menos preciso y aparecen molestias que con el tiempo pueden convertirse en lesiones. En Madrid Fisiotecar lo vemos a diario.

La escápula: la “plataforma” de tu hombro

Podemos imaginar la escápula como la plataforma donde se apoya un brazo muy móvil. Si la plataforma se mueve, se inclina o no está bien sujeta, todo lo que sucede por encima queda comprometido. Para que el hombro se mueva con libertad, la escápula necesita estar controlada y estable.

Cuando esta estabilidad se pierde, ya sea por debilidad muscular, rigidez, malos hábitos posturales o falta de coordinación, otras estructuras como el manguito rotador empiezan a compensar. Aparece la sobrecarga. Y con ella, el dolor.

¿Cómo aparece el dolor y las lesiones?

Este desequilibrio escapular es el origen de muchos problemas típicos del hombro. Al perder su función de soporte, la escápula no guía correctamente el movimiento y los tendones del manguito rotador se irritan. Se produce inflamación, rozamiento y, con el tiempo, dolor.

Es frecuente que el paciente llegue a consulta describiendo:

  • Dolor al levantar el brazo por encima de la cabeza.
  • Molestia al dormir sobre el lado afectado.
  • Pérdida de fuerza para cargar bolsas, botellas o peso.
  • Chasquidos y sensación de inestabilidad.
  • Cansancio rápido al entrenar o realizar tareas diarias.

En los casos más severos, la falta de estabilidad puede favorecer una rotura parcial o total del manguito rotador.

¿A quién afecta?

Aunque cualquier persona puede sufrir este problema, existen perfiles donde es especialmente habitual:

Deportistas de tenis, pádel, crossfit, natación o halterofilia realizan gestos repetitivos por encima de la cabeza. Si la escápula no controla bien el movimiento, el hombro se sobrecarga.

Profesionales como pintores, peluqueros, sanitarios o carpinteros trabajan horas seguidas con los brazos elevados, lo que exige una base escapular muy fuerte.

Y también lo encontramos en personas con vida sedentaria o posturas prolongadas: espalda redondeada, debilidad muscular, poca movilidad torácica. Todo ello repercute directamente en el hombro.

Cómo se trata desde la fisioterapia

El primer objetivo siempre es reducir el dolor y restaurar el movimiento, pero el verdadero cambio aparece cuando recuperamos la función de la escápula.

En Madrid Fisiotecar realizamos una valoración completa:

  • Postura.
  • Movilidad cervical, dorsal y glenohumeral.
  • Activación muscular.
  • Control durante el movimiento.
  • Análisis funcional según deporte o profesión.

A partir de ahí diseñamos un plan personalizado que combina terapia manual, técnicas miofasciales, neuromodulación y, sobre todo, ejercicio terapéutico progresivo.

Ejercicio de estabilización escapular: la clave del éxito

La musculatura que estabiliza la escápula como serrato anterior, trapecio medio e inferior, romboides y dorsal ancho, es fundamental. Cuando estos músculos trabajan correctamente, el manguito rotador se libera, la cabeza humeral se centra y el movimiento se vuelve fluido y seguro.

Algunos ejercicios que solemos utilizar:

  • Retracción escapular.
  • Wall slides.
  • Activación de serrato con banda.
  • Trapecio inferior en decúbito prono.
  • Progresiones overhead.

Siempre se hacen con control, sin dolor, y aumentando la dificultad según la evolución del paciente.

Los cambios suelen aparecer pronto. El hombro se siente más ligero, con menos pinchazos y más estabilidad. La fuerza vuelve a aparecer con naturalidad. La postura mejora. Y, lo más importante, disminuye el riesgo de recaídas.

Dependiendo del caso, la recuperación completa puede lograrse en 4 a 8 semanas de trabajo guiado, con seguimiento y progresión.

La escápula es la gran olvidada del hombro. Cuando no está estable, el manguito rotador sufre. Cuando recuperamos su función, el dolor desaparece y el hombro vuelve a ser fuerte, seguro y eficiente.

En Madrid Fisiotecar lo vemos cada día: un hombro sano empieza por una escápula estable.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *